¡Enlace copiado!
Elmo Renista
DARLE LA CARA AL PROBLEMA: CARLOS TORRES SACUDE EL TABLERO CON MENSAJE
Mientras las redes sociales han generado un impacto mediático real a partir de una denuncia anónima, Carlos Torres Torres decidió no refugiarse en el silencio ni en pelearse con nadie. Más bien optó por una postura basada en algo fundamental de nuestro sistema legal, como lo es el principio del debido proceso.
Su mensaje no fue solamente jurídico, dijo que tiene sin duda alguna una implicación política real.
Torres no se presentó como una víctima ni como un mártir del sistema. Por el contrario, se colocó en una posición institucional que va apegada a una larga trayectoria como funcionario público.
"Si hay investigación, que se investigue; si hay pruebas, que se presenten". Así, Torres busca responder al juicio social sin pruebas y llevar el conflicto del terreno del escándalo al de la legalidad. Lo que dice la Ley.

El ex diputado local no negó la existencia del problema, pero sí cuestionó su origen, que, como bien sabemos, es una acusación sin nombre ni rostro.
La contundencia de su respuesta está en la voluntad explícita de no evadir y colaborar con la autoridad, siendo en este caso la Fiscalía General de la República.
Mientras los señalamientos suelen combatirse con descalificaciones, Torres se defiende con elementos que componen la Ley que rige la sociedad en su conjunto. De esta forma, Torres no pidió fe, sino respetar punto por punto lo que corresponde.
Mas allá, Torres cuestiona: "¿será porque vienen tiempos electorales?". Esto sugiere que la denuncia anónima no hace otra cosa sino responder al contexto electoral previo a la elección de 2027, buscando con toda intencionalidad mover las aguas políticas en beneficio de algunos y en afectación de otros.
Con eso, Carlos Torres no busca nada más limpiar su nombre sino debatir sobre el daño de las acusaciones digitales y llevar el asunto a un terreno más civilizado, es decir, el de las instituciones.
BAJA CALIFORNIA EN EL CENTRO DE LA AGENDA DE CLAUDIA SHEINBAUM
La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de iniciar su agenda de fin de semana en Baja California tiene una serie de significados políticos que en el estado ya dan de qué hablar.Los analistas sugieren que gobernar implica pisar los territorios donde confluyen asuntos sociales de toda índole como la migración, industria, inseguridad y frontera. Baja California, y en particular Tijuana, condensa todas esas tensiones.
Que la mañanera del pueblo se realice desde la Segunda Zona Militar en el municipio tijuanense subraya el eje central de su gobierno, que ha sido el de seguridad con presencia de las instituciones y la coordinación entre las fuerzas.
La gira no quedará en palabras sino con acciones que, literalmente, cambiarán la vida urbana en Tijuana. La inauguración del Viaducto Elevado es la representación de la apuesta de Sheinbaum por la infraestructura como una política pública un impacto cotidiano cotidiano real.

El proyecto del viaducto incluye movilidad, orden urbano y la continuidad de una serie de proyectos estratégicos.
No es casual que se elija una obra visible, ha que ésta es vista ya como un resultado concreto del Gobierno de México en una ciudad que hasta la década pasada estuvo condenada a los rezagos.
Otro componente clave del viaje de Sheinbaum al estado es el eje educativo. Con la apertura de la Universidad Nacional Rosario Castellanos agrega la capa del desarrollo social como política de prevención. La presidenta vincula obra pública con formación profesional, sugiriendo que el combate a la violencia no pasa solo por patrullas, sino por darle más oportunidades a la gente.
En una región con alta población joven y movilidad laboral, la universidad pública funciona como ancla hacia una conducta funcional.
Finalmente, el cierre de la visita bajacaliforniana refleja la fuerza de la Cuarta Transformación en un estado con varios "carros completos" morenistas. Con programas de Bienestar refuerza la lógica y la esencia de su movimiento político, y reafirma a Baja California como un terreno fértil para éste.
De esta manera, Baja California no es solo el borde del país, sino la vitrina de la política nacional y el centro de un mensaje importante en tiempos complejos en la relación binacional.